
El perfunme de su almohada tú lo conoces bien. Y la humedad de sus sabanas blancas tambien. Que suerte la tuya que puedes tenerlo a tus pies, sintiendo en tu boca sus besos que saben a miel. Mirando como le hablas de amor el tiempo no se detiene. Y nada tengo yo que esperar aunque me quede en el aire. Quién como tú, que día a día puedes tenerle. Quién como tú, que solo entre tus besos se duerme. Quién como tú, que tarde a tarde esperas que llegue. Quién como tú, que con ternura curas sus fiebres. Quién como tú!.
Esas noches de locura tú las difrutas bien, y entre sus brazos las horas no pasan lo sé.
Mirando como le hablas de amor el tiempo no se detiene. Y nada tengo yo que esperar aunque me quede en el aire. Quién como tú...



No hay comentarios:
Publicar un comentario