
Qué miedo, amigos. En noviembre cumplo 30 y estoy solita con mi alma. Estoy bastante bien también. Me convenzo todos los días de eso. Ojo que también me convencen. Ayer un tachero dijo que parezco de 23. Adoro a los tacheros que te regalan años menos de vida. A los otros no les dirijo la palabra. A los que me ignoran, ni les hablo. Por insolentes. No estoy preocupada por eso. Digo, el físico es lo de menos. El problema que tiene mi vida, a diez meses de los 30, es lo que no tiene. Porque como tener, tengo de todo. Un trabajo lindo. Un televisor 29 pulgadas. Una gata que come seguido. Amigos que se casan los fines de semana. Mucha gente que me quiere. El tema pasa por lo que me falta. El vacío por llenar, vieron. El vacío por llenar literalmente. O sea, un novio. ¿Pero cómo es un novio a los 30? ¿Cómo es tenerlo ahora y no ser una adolescente? Ni idea.
fragmento de Quiero un Novio de Lorena Bassani
(aunque esto lo saque de un blog jajaja)



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